“En el mundo se ha declarado la tercera guerra mundial”: Papa Francisco

¿Lo que esta pasando en Ucrania seria la antesala de una Tercera Guerra Mundial?

 

 

 

JYD. Mundo

 

 

 

Después de la Guerra Fría y tras los horrores vividos en las dos grandes conflagraciones del siglo XX, nada presagiaba que ocurriera otra alteración del orden internacional como la que el mundo registra por la invasión militar rusa a Ucrania.

 

Impensable hace meses que el impredecible Putin decidiera tal ‘operación especial’ en el país vecino por la sola intención de éste de ingresar a la OTAN, tanto su prolongación como radicalización disparan los temores de que conlleve a una Tercera Guerra Mundial.

 

Esa posibilidad, que el canciller ruso Sergei Lavrov pidió a finales de abril “no subestimar”, hoy es el centro de la preocupación global luego de los comentarios que al respecto hiciera el presidente estadounidense Joe Biden a sus homólogos de las Américas en la reciente cumbre de Los Ángeles y el pronunciamiento ayer del papa Francisco.

 

“En el mundo se ha declarado la tercera guerra mundial” dijo el pontífice haciendo referencia no sólo a la guerra en Ucrania sino s la decena de conflictos latentes en el resto del mundo, condenando la barbarie de los mismos.

 

En un encuentro con los directores de las revistas culturales europeas de la Compañía de Jesús, reunidos en audiencia en la biblioteca privada del Palacio Apostólico, Francisco sostuvo que “lo que está ocurriendo ahora en Ucrania lo vemos así porque está más cerca de nosotros y toca más nuestra sensibilidad. Pero hay otros países lejanos -piensen en algunas partes de África, el norte de Nigeria, el norte del Congo- donde la guerra sigue y a nadie le importa. Piensen en Ruanda hace 25 años. Piensen en Myanmar y en los rohingya. El mundo está en guerra. Hace unos años se me ocurrió decir que estamos viviendo la tercera guerra mundial a pedazos. Para mí, hoy se ha declarado la tercera guerra mundial”, indicó.

 

En concreto, sobre la invasión rusa a su vecino, el Papa invitó a alejarse del patrón normal de ‘La Caperucita Roja’ donde la protagonista era buena y el lobo, malo. “Aquí no hay buenos y malos metafísicos, de forma abstracta. Está surgiendo algo global, con elementos muy entrelazados“, aseguró.

 

En todo caso, denunció “la brutalidad y la ferocidad” con la que esta guerra está siendo librada “por las tropas, generalmente mercenarias, utilizadas por los rusos”.

 

Además, el Santo Padre sugirió que la guerra en Ucrania “quizás fue de alguna manera provocada o no evitada…Noten el interés en el testeo y venta de armas. Es muy triste, pero al final es lo que está en juego”.

 

Si bien, aclaró que no está a favor de Putin sino “en contra de reducir la complejidad a la distinción entre buenos y malos, sin razonar sobre las raíces e intereses, que son muy complejos…Mientras vemos la ferocidad, la crueldad de las tropas rusas, no debemos olvidar los problemas para tratar de resolverlos”.

 

En otro acápite de la reunión destacó la “valentía” y el “heroísmo” del pueblo ucraniano: “los rusos pensaron que todo acabaría en una semana. Pero calcularon mal. Encontraron un pueblo valiente, un pueblo que lucha por sobrevivir”, destacó.

 

Pero ese no fue el único pronunciamiento papal. El tema también centra su mensaje para la VI Jornada Mundial de los Pobres, donde hace referencia a los conflictos actuales, las difíciles condiciones en que viven los que están en medio del fuego cruzado y las migraciones forzadas que los mismos ocasionan.

 

Sin mencionar específicamente a Rusia, Francisco señala que una “superpotencia” quiere imponer su voluntad contra el principio autodeterminación de los pueblos y critica que por ello “millones de mujeres, niños y ancianos son obligados a buscar amparo como refugiados en los países vecinos”, mientras que “los que permanecen en las zonas de conflicto, conviven cada día con el miedo y la falta de alimentos, agua, atención médica y sobre todo de cariño”.

 

A su juicio, en estas situaciones, “la razón se oscurece y quienes sufren las consecuencias son muchas personas comunes, que se suman al ya gran número de indigentes”.

 

No es la primera vez que el Papa hace referencia a la guerra actual. El pasado 3 de mayo, en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera, habló de que el “enfado” del Kremlin había podido ser provocado por “los ladridos de la OTAN a la puerta de Rusia”.

 

El pronunciamiento papal ocurre se da tres días después de que el presidente Joe Biden sorprendiera a sus homólogos del continente americano, al cierre de la Cumbre en Los Ángeles cuando les comentó, durante un almuerzo, “Tengo información clasificada que no puedo compartir con ustedes, pero el riesgo de una Tercera Guerra Mundial es muy grande. Y las consecuencias son inimaginables. Ninguno de los que está acá se puede imaginar la consecuencia de esta guerra”.

 

En otro comentario sobre la guerra en Ucrania agregó: “Estamos en un mundo muy lastimado. Tengo una mirada muy pesimista de Putin. Yo lo conozco mucho. Sé que no puedo esperar mucho de él. Tengo pocas expectativas”.

 

Esos temores serían los mismos que tienen varios de sus aliados europeos, quienes ante la imposibilidad de intervenir directamente en el conflicto mantienen su ayuda financiera y armamentística a Ucrania no sólo para que resistan, sino que puedan recuperar algo del terreno perdido, el cual se contempla en 25% del país.

 

Aunque Rusia ha reiterado que no utilizará armas nucleares, lo que comprende misiles atómicos, esa amenaza permanece latente, máxime si en determinado momento escala el conflicto a nivel global, con la intervención directa de Estados Unidos y sus aliados occidentales.

 

Sin embargo, el Kremlin ha insistido en que el suministro constante de armamento pesado de Occidente, a través tanto de sus gobiernos como de la OTAN, a Kiev hace que “el peligro de una Tercera Guerra Mundial se real y grave”, como lo expresó el 25 de abril pasado el canciller Lavrov en larga entrevista a la agencia de noticias Interfax.

 

Con las negociaciones directas para buscar salida pacífica a la guerra en el congelador desde hace meses, sube el nivel de alerta global sobre la posibilidad mencionada.

 

Precisamente ayer, Yuri Ushakov, asesor del presidente Putin indicó que Kiev no ha respondido a las últimas demandas de Moscú, con lo que el proceso de diálogo sigue estancado.

 

“Se entregó nuestro anteproyecto (15 de abril), que por el momento, sigue siendo el último porque no ha habido reacción. Después de eso hubo contactos no oficiales por teléfono, pero no a nivel de delegaciones, sino a nivel de representantes individuales. Después, todos se han acabado”, sostuvo.

 

En este escenario toma fuerza la posibilidad de que la guerra escale a nivel global. Nadie la quiere, pero parece difícil eludirla, porque Putin no cederá en su objetivo de hacerse al control del este ucraniano, asegurándose un corredor desde la anexada Crimea y, precisamente esa victoria, amén de reconfigurar el mapa territorial será un primer paso en el proyecto que comparte con China para reconfigurar el orden

 

 

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